Wednesday, November 28, 2007

Tiempo de mujeres

Del libro de Mariam Alizade, "Tiempo de Mujeres":

La femineidad
La femineidad es un elemento psíquico, una propiedad que se transmite de generación en generación con ciertas características universales.

Todos los seres humanos poseen, en su psiquismo, aspectos femeninos y aspectos masculinos. Las dos posiciones básicas - masculina y femenina - son ejes fundamentales en el funcionamiento mental y ambas están presentes en distintas proporciones en hombres y mujeres, de la misma manera que todo ser humano posee hormonas masculinas y femeninas. La femineidad habita con el hombre y la masculinidad con la mujer. El ser humano se enriquece en el ejercicio de ambos componentes. Cuando la femineidad o la masculinidad se hipertrofian, los resultados son negativos: vulnerabilidad extrema para la femineidad y excesiva dominación para la masculinidad.


La femineidad y la masculinidad son formas de sentir, de actuar, de pensar. La armonía mental requiere que la mujer, por femenina que sea, también ejercite cierta masculinidad, así como el hombre cierta femineidad.


La femineidad se asocia con el aspecto maternal de una mujer y con su capacidad de espera. Está vinculada al "ser", al "estar ahí", presente, dispuesta, firme. En la femineidad reside un enorme poder, una enorme influencia. Es un poder no convencional, muy lejos de la idea común de poder económico o social. Es un poder de un orden diferente: poder de transformar, de convertir lo negativo en positivo, de crear.

Las mujeres en pleno florecimiento de la femineidad son delicadas, mansas, creativamente activas, y requieren cuidados para expandirse y ejercer el natural potencial de dar, engendrar, ofrecer.

El deseo de agradar, de "procurar felicidad al semajante", sobre todo si se trata de un ser amado, ocupa un plano principal. Orgullosas, las mujeres hacen "donación de si" por amor a... Este movimiento, esencialmente femenino, es engendrador de vida en su más sublime sentido. Las mujeres se expanden hacia la vida, hacia los otros.

Es importante que los hombres también ejerzan cierta femineidad, sin temor a femineizarse, y ofrenden a las mujeres ternura, atenciones, fidelidad.

Cuando un hombre ignora (por infantil, por miedoso) el tesoro de la femineidad de su pareja, esta ignorancia le impide cultivar el jardín del buen amor. Lo mismo sucede cuando una mujer rechaza su femineidad. Compite entonces con su hombre, lo maltrata, lo menosprecia. El combate entre el hombre y la mujer inhibe todo posible movimiento de amor y recíproco cuidado.

La magia aflora cuando una mujer femenina con buen manejo de su parte masculina se alía a un hombre masculino que acepta su parte femenina: entramos en el campo del equilibrio y en los territorios más propicios al desarrollo de vivencias de plenitud.

La vida, en su enorme despliegue y en su vastedad, admite fenómenos difíciles de entender. La tarea humana positiva consiste en paliar, acompañar, prevenir, y no en condenar o castigar innecesariamente. Antes que hombres o mujeres, se es un ser humano. Esta condición existencial debiera ocupar un lugar principal para hacer valer el universal derecho humano al respeto. Este respeto acepta las formas sexuales, muchas veces complicadas, que una persona adopta en su vida íntima erótica, siempre y cuando no se dañe a un semajeante, y se sostenga el nivel ético en la cotidianidad de la vida.


El cuerpo femenino.

El cuerpo de mujer es un cuerpo misterioso. Cuando el vientre se abulta, al cabo de un tiempo emerge de entre las piernas un nuevo ser. En los albores de la civilización, no se conocía la relación entre maternidad y fecundación. Todo era misterio. Este misterio quedó adherido al sexo femenino: la conmoción del parto, los dolores, la sangra periódica, la lactancia, los flujos, los abortos, las muertes de los fetos y de las madres parturientas convertían a cada mujer en el escenario de sucesos trascendentes, impactantes, incomprensibles. Vida y muerte se entrelazaban sobre los cuerpos de las mujeres.


La maternidad fue ensalzada como función, la gran madre poderosa ocupó un lugar de influencia en la familia.


En cambio, la mujer madre común cotidiana, el ama de casa, la criadora de niños fueron desacreditadas. En esta oscilación entre lo grandioso y lo desprecible, la mujer no lograba un lugar social equilibrado.


El cuerpo de mujer contrasta con el masculino: entero, musculoso, fuerte, con un órgano viril potente que entra en erección. Cuerpo que no se dobla ni desdobla en el trabajo de gestar a un niño, cuerpo unificado, penetrante. El llamado "sexo fuerte" posee, domina, triunfa. El imaginario social suele vender esta imagen.


El cuerpo humano no es mera biología ni fisiología: la civilización, los siglos de cultura envuelven a ese primer cuerpo en capas de emociones, sensaciones, afectos, sentimientos, erotismo, palabras, valores sociales, valores éticos. La vulnerabilidad del recién nacido, su receptividad y entrega se parecen a "lo femenino": fragilidad, dependencia de, pasividad... Forzando los conceptos, se puede decir que todos nacemos en femenino y que la masculinidad es una adquisición posterior.


El recién nacido recibe una serie de envolturas de calor, ternura, murmullos, caricias, sensaciones varias. Inmerso en ese campo de corporeidades tanto positivas como negativas (no todo es siempre amor y tibieza en los inicios de la vida de un bebé), su cuerpo se va desarrollando."


A Mariam Alizade la conocí en la época que hacía mi formación psicoanalítica, es una mujer muy piola, abierta, inteligente. Este libro es re interesante. Otro buenísimo de ella es "Lo positivo en psicoanálisis".

3 comments:

  1. bochitaybochito@hotmail.com6:00 PM

    Hola, siempre leo tu blog y nunca comento.. soy de las famosas lectoras fieles y anonimas. Coincido mucho con vos en todo lo q pensas y sentis respecto a la crianza de los hijos, me gustaría saber donde se consigue tu libro y si ya esta a la venta. Te mando un beso enorme ! no te das una idea lo mucho q me aportas con tus posts! gracias!

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  2. María5:09 AM

    Por nosotras.
    Hola Xime. Espero que tu panza crezca linda y mullida para que Felix disfrute de este magico momento.
    Quiero compartir con un link que te copio a continuación http://www.porlabellezareal.com.ar/flat3.asp?id=7229
    No trabajo en Dove, ni mucho menos. Pero creo que vale que en esta epoca de pleno consumo y poco compromiso, nos acerquen comerciales que pongan un freno al imaginario de la mujer perfecta.
    En la misma página tienen una guía para madres e hijas, que cuenta como acompañar desde la niñez y preparar a las hijas ante la invasión de los stereotipos mediaticos.
    Quería compartirlo, en principio con vos, que siempre estas brindandonos buena información en tu blog.
    besos
    María

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  3. Gracias bochita

    y gracias María por el interesante aporte

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