Friday, January 04, 2008

quieren más de lo que pueden

Los chiquitos empiezan a caminar aproximadamente alrededor del año (poco antes o poco después) y con sus primeros pasos se lanzan a la conquista, TODO es objeto de su interés, pero sobretodo lo que menos pueden tocar y lo que más riesgos les trae es lo que más atractivo les resulta.

El otro día lo veía a mi hijito de un año y medio y pensaba, claro él quiere más de lo que puede todo el tiempo, y me dí cuenta de que esto es lo que les pasa a los niñitos entre el año y los tres años aprox, en que pueden empezar a acotar un poco esos impulsos de conquista desenfrenados o entender lentísimamente que hay cosas que son NO.

Ejemplos de un niño deambulador en edad de pleno descubrimiento, parecido a la mayoría de los niños de su edad:

Quiere prender el ventilador entonces toca todos los botones mientras una ya salió corriendo a rescatarlo por si lo logra y entonces mete sus deditos porque le llama la atención el movimiento de las paletas;

quiere subirse a las sillas, de ahí a las mesas y puede, entonces toca todo lo que hay sobre la mesa y tira o se caen cosas que no se tienen que caer porque se rompen y entonces los vidrios... y barrer... o juntar los pedazos que quedan dando vueltas y son chiquitos y es un peligro si se los come;

le encantaría hablar por celular y en el intento llama a alguien, lo desprograma, lo babosea o se le cae y se me rompe;

qué decir de todo lo que hay para llevarse a la boca y que no siempre resulta alimenticio, intento olvidarme de las cosas que llegué a sacarle a Bruno de su boquita en la plaza, antes de que se las tragara, un asquete;

le resulta casi imposible quedarse más de 5 minutos sentado quieto en un mismo lugar, lo cual dificulta muchas de las cosas que a los adultos nos vendría bien hacer estando con él;

todo lo que sea líquido sirve para desparramarlo, tocarlo, pisarlo y ver los efectos que causa, le das un vasito con agua y para él es una diversión total mojar el piso, no asi para nosotros que corremos a secarlo porque sino lo que sigue es que camina por el charquito, se resbala, se cae, se dá un golpe y llora, que no sería lo más grave si tuviéramos la certeza de que el golpe nunca va a ser peligroso.

El de los golpes es un tema aparte, algo de eso decía mi abuela "los chicos tienen un dios aparte", y aunque yo no creo en dios a veces pienso que debe haber algún angelito por ahí dando vueltas que los cuida porque ciertamente pasan al filo de tantos posibles accidentes.

No quiere ir en el cochecito prefiere hacerlo por sus propios medios, pero camina lento y se detiene ante cada detalle, lo cual puede ser un paseo ideal para él pero que no coincide para nada con nuestra necesidad de hacer las compras o llegar a tiempo al banco.

Si alguien tiene más ejemplos para aportar serán bienvenidos.

Los nenitos quieren más de lo que pueden y eso es lo que hace que sea difícil relajarse y poder hacer con calma alguna otra cosa extra estando con ellos.

Cuando lo comentaba con Alejandro me dijo algo que es cierto: "no es solo un tema de nenes chiquitos, es un tema de todos, querer más de lo que se puede".

Entonces enseguida pensé en la neurosis. Dependerá del grado de distancia que logremos entre lo que queremos y lo que podemos. La vida nos resultará agradable, disfrutable, llevadera, tolerable o muy poco satisfactoria y frustrante. Intervienen en esto muchos factores. Vale la pena tratar de hacer coincidir deseos con opciones posibles, desidealizar objetivos lejanos, intentar vivir viendo las cosas como son, gustar de la realidad con sus imperfecciones, querer superarse y trabajar para eso, puede ayudar mucho a la hora de encontrar satisfacciones.

Volviendo a los niños, esta etapa de conquista del mundo es una aventura total para ellos que tienen todo por descubrir, y para nosotros a quienes nos toca acompañarlos de la mejor manera posible.

A veces se hace super exigente seguirlos en esto tratando de habilitarles un mundo atractivo, posible, interesante, cuidando a la vez el encuentro con las limitaciones y los peligros. Es una gran tarea tratar de equilibrar todo el tiempo lo que sí pueden, la alegría del descubrimiento y el dominio de las cosas, el entusiasmo por la curiosidad, su felicidad al ver que pueden ir logrando cosas, en compensación con la cantidad y los tonos de los "NO", "cuidado", "salí de ahí", "no toques eso", "te vas a caer", "vení para acá".

Es tan lindo cuando nos entregamos a seguirlos, mirarlos sin tener que estar haciendo otra cosa, poder brindarles tiempos de exclusividad y ver sus caritas asombradas, felices, curiosas, emocionadas. Me encanta cómo tratan de manipular todo con esas manitos de bebes que ya quieren ser más grandes, y ver sus piecitos con forma de empanaditas apurados corriendo o trepando intentando alcanzar objetos que llaman su atención.

Todo un desafío para los padres transitar amorosamente y en armonía esta presentación del mundo que hacemos a nuestros hijos.

Una vez más el tiempo que podamos dedicarles es calidad de vida.

3 comments:

  1. que bueno ver nuevas palabretas en tu blog...mucho me gustaron tus dos últimos post...siempre todo el alma vos! siempre regalando palabras sabias...gracias!!!

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  2. Marcela2:51 AM

    Què difìcil es dar tiempo de calidad,en tres horas por dìa...no sè pienso en tantos casos de familias que conozco,mamas que no pueden elegir ,es difìcil.
    Mis dos inquietos hijos se convierten en relajados monjes zen cuando SIENTEN que ESTOY con ellos con mi corazòn y mi mente ,(no pendiente de otras cuestiones,no cuando juego a que juego,no cuando entro y salgo ,voy y vengo y en definitiva no estoy ,no conectamos...odio esos momentos de ambiguedad y sueño con
    desterrarlos para siempre)
    Amo pasar tiempo con ellos ,disfrutàndolos a pleno,aunque aveces cansen ,sì...estàn vivitos y coleando!!!

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  3. Gracias Viole, qué bueno que pases por acá.

    Es tan asi Marcela, cuando sienten que uno está a pleno con ellos encuentran su eje. Pero bueno la vida es asi un poco y un poco, ¿no?.

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