Hace poco la Abu Silvi me trajo lindos recuerdos.
Me encantaba Cortázar, esa edad, esos momentos, esas sensaciones de chica jóven, ávida de vida y experiencias, con tanto por descubrir, por entender, por acomodar, por revisar, por ver, por pensar, por sentir, por crecer, por habitar, por compartir, por transitar, por conquistar, por lograr.
Esas sensaciones límites que se sienten a esas edades... los veintipico... mis veintipico...
... no los extraño, los recuerdo con mucha intensidad, espesor, densidad, claroscuros, maravillas, bajones, entusiasmos, todo enorme, todo medio bastante desequilibrado, en plena búsqueda de intermedios, de estilos propios, de gustos, de elecciones, de saberes, de aperturas, de preferencias, de nutrientes, de todo.
Me encantaba ir sola a caminar por Corrientes, meterme en las librerías, mirar y re mirar libros, comprar algunos baratos, irme a un bar, pedirme cafe y leer y escribir mi diario, pensar y sentir, meterme en algún cine, volver caminando,
sentirme sola queriendo sentirme acompañada pero gustando de estar sola, asi es, creo que asi es un momento fundamental de la vida, (fundamental de fundante) o asi fue para mi.
Sentir hasta el fondo, lo lindo y lo feo, no importaba, la clave era sentir, conectar con la vitalidad, hacer algo con eso, darme cuenta de cosas. Momentos fuertes, profundos, extremos, valientes, desbordantes, incluso hasta un poco riesgoso, a veces.
Leía Cortázar y flasheaba, iba con sus libros a todos lados, leía en el colectivo, en la cola del banco, en los bares, en el subte, parada, sentada, en las plazas, en el ascensor subiendo al piso 21 de mi analista, en la agencia mientras trabajaba... copiaba frases, pedazos, palabras, por todos lados.
Leía y releía el capítulo 7 de Rayuela, que por supuesto tenía fotocopiado y pegado en mi agenda y en la puerta del ropero, y seguro dando vueltas en algún lugar más: "Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua."
Época de amores un poco sórdidos, narcisistas, idealizados, espejados, infantiles que quieren ser grandes y se simbiotizan y se desarman y se desplazan, se pierden, se ganan,
amores necesarios, preliminares, ensayos, pruebas a veces lindas a veces feas, importantes, constructivas,
o momentos de amores que después crecen y se asientan y se realizan y se disfrutan.
Hoy es un día soleado y hermoso en mi querida buenos aires...