
El germen del crecimiento es la transformación permanente que requiere.
Crecer es transformarse todo el tiempo. Esto que se ve tan claro en los primeros momentos de la vida: de embrión a feto, de feto a bebe, de bebe a nene. Y en los nenes que van a mil con sus cambios y sus logros permanentes.
¿Cómo hacer para seguir creciendo concientizando que crecer es estar abierto a la transformación de uno mismo y de todo lo que nos rodea, poniéndonos a la altura del movimiento natural de las cosas?
Esta idea rompe con las posturas conservadoras de tanta gente que le teme a los cambios y que ven amenazas en lo nuevo que aparece todo el tiempo.
¿De qué se defienden?. Es que cambiar y transformarse, aunque suena lindo y bueno, también dá mucho miedo. Es empezar a vivir de vuelta todo el tiempo.
Los mecanismos que se basan en ponerse en contra de las modificaciones, de las nuevas cosas, en confrontarse automáticamente con lo distinto, sirven para defenderse del paso del tiempo, de la muerte, de entrar en contacto con que el final siempre llega.
Aceptar la transformación es aceptar que las cosas se terminan todo el tiempo, es darse cuenta de que la única posibilidad de vivir integramente es animándose a volver a empezar cada vez que la vida lo requiera.
Crecer es transformarse todo el tiempo. Esto que se ve tan claro en los primeros momentos de la vida: de embrión a feto, de feto a bebe, de bebe a nene. Y en los nenes que van a mil con sus cambios y sus logros permanentes.
¿Cómo hacer para seguir creciendo concientizando que crecer es estar abierto a la transformación de uno mismo y de todo lo que nos rodea, poniéndonos a la altura del movimiento natural de las cosas?
Esta idea rompe con las posturas conservadoras de tanta gente que le teme a los cambios y que ven amenazas en lo nuevo que aparece todo el tiempo.
¿De qué se defienden?. Es que cambiar y transformarse, aunque suena lindo y bueno, también dá mucho miedo. Es empezar a vivir de vuelta todo el tiempo.
Los mecanismos que se basan en ponerse en contra de las modificaciones, de las nuevas cosas, en confrontarse automáticamente con lo distinto, sirven para defenderse del paso del tiempo, de la muerte, de entrar en contacto con que el final siempre llega.
Aceptar la transformación es aceptar que las cosas se terminan todo el tiempo, es darse cuenta de que la única posibilidad de vivir integramente es animándose a volver a empezar cada vez que la vida lo requiera.

































El domingo festejamos pascua en lo de mi prima Dolores, estuvo re lindo.

La plaza es un lugar para todos. Los chicos corren, trepan y juegan en el arenero. Los adolescentes se juntan, cantan, toman cerveza, aprietan. Los viejitos van a ver la vida. Las mamás se divierten con sus hijos, y si lo logran, charlan entre ellas.




Miro las manitos de Bruno mientras juega y me conmuevo. Tan torpes y tan sutiles a la vez. Quieren agarrar hasta lo que no pueden, lo intentan de todas las maneras. Directo a la boca.

