Hoy fuimos con Félix al pediatra y escena temida: "no aumentó bien", o sea aumentó demasiado poquísimo desde que nació a hoy, un mes y diez días después, o sea hay que darle "complemento", hay que sumarle a la teta una lechita maternizada, o sea un bajón. Y sí, me lo veía venir. Desde que cumplió un mes la cosa se puso fatal, el nenito más que fastidioso, qué le pasa, qué le pasa, ¡¿qué carajo le pasa?!, bueno parece que tiene hambre.¿Por qué?, ¿si yo a los otros dos les dí teta exclusivamente hasta los 6 meses y aumentaban y dormían y estaban divinos y todo bien?, ¿a mi, madre experimentada, me pasa esto?, sí, a mi.
Y bueno... a romper con el ideal, todo no se puede, la verdad es que no, y este es otro momento y este hijo trae otras cosas. Vino de otra manera, tiene otras necesidades y ya desde tan chiquitito me está trayendo nuevas experiencias, distintos desafíos.
Es un golpe al narcisismo, se me cayeron unas lágrimas frente al pediatra, aunque en realidad las lágrimas grosas cargadas de angustia me asaltaron la otra noche, cuando ya no sabía qué hacer con el bebito que no paraba de llorar frente a la teta.
Al otro día fui a Fundalam (espectacular el lugar, las mujeres que te atienden, la propuesta, el estilo) altamente recomendable. Lo cierto es que en la consulta pediátrica la realidad se me impuso. Una vez más estuvo muy bien el Dr. Diego Faingold, comprensivo y respetuoso me propuso pensar, procesar y tomar mis propias decisiones.
Mi decisión fue inmediata y sin mucho rollo de por medio, corrí a Farmacity, le compré unas mamaderas Babelito color rosa, en el apuro no encontraba unas celestes y bueno... qué importa si el rosa es lindo, unos cartoncitos de leche maternizada Vital 1 de Bagó, llegué a casa y sin sacarme al bebito de la wawi, herví las mamamaderas, le hice la lechita...
Ya van dos tomas complementadas y soy feliz, él volvió a sonreír, hacía como 10 días que no se le relajaba la carita casi en ningún momento. Cuando nació arrancamos bien, venía aumentando bien, pero se vé que algo pasó alrededor del mes. Sé que cambian los componentes de la leche, sé que yo no estoy del todo descansada y demás...
Tomó las tetas, tomó la mamaderita, hizó caca, vomitó un poquito, se relajó, miró todo a su alrededor con carita de satisfecho y se durmió tranquilo y feliz. Feliz él y feliz yo. Y sí, mi tercer hijo necesita complemento, solo con mi teta no le alcanza, y no tendré esa sensación hermosa de que crece todo de mi, que sí tuve con los otros dos.
Hablando con Graciela ella me recordaba ese texto que se llama "Mi hijo como maestro", y es tal cual, está bueno preguntarse cada tanto ¿qué nos vienen a enseñar estos chiquitines?, cada uno trae una enseñanza nueva y diferente, espero estar a la altura de las circunstancias.
El otro día, pensando sobre un texto que me pasaron, para hacer una nota sobre la influencia de las madres en el legado emocional de los niños, me surgió la pregunta ¿qué es una madre?.
Sentí que una madre es una dadora permanente de amor, es una presentadora del mundo, es una mostradora de vicisitudes y de estilos para sobrellevarlas, es una inversora de vida propia en pos de sus criaturas. Es una mujer que crece, aprende, se supera, se expande y expande su amor en este mundo si puede entregarse a la crianza de sus hijos con integridad y fluidez existencial.